El delfín en la pileta

Crónica de un comerciante que deseaba que su comercio fuera muy rentable pero que por las distracciones generadas por el mismo, no pudo ser.

Esta es la increíble historia de “Don Juan”, un hombre trabajador, visionario y soñador, quien se dispuso luego de más de 30 años de trabajo pesado en la construcción, a montar un negocio chico en la vereda de su casa al que le llamó: “El Kiosko de Don Juan”.

“Don Juan”, tenía una educación rudimentaria, propia de la vieja escuela. Desde muy chico le había tocado trabajar para ayudar en casa, razón por la cual no culminó la primaria. “El Don”, como cariñosamente se le conocía, a pesar de las carencias académicas, poseía una gran imaginación y determinación, por lo que nunca fue un problema asumir retos, por más difíciles que fueren. 

Un día dijo ¡Basta!, esperó terminar su último trabajo y decidió invertir sus ahorros en un kiosko con la intención comercializar gaseosas, golosinas y cualquier otro producto que no implicare gran complejidad a la hora de comprar y vender. 

Empezó a planificarlo todo, puso a volar la imaginación a los niveles más altos que se pueda llegar. El siempre soñó con tener un delfín de mascota en casa, ya que de niño le gustaba ver la serie Flipper. Vio en la creación de su negocio el momento ideal para cumplir su sueño de chico.

Decidió crear a escasos 2 metros de distancia de su negocio una pileta, trajo un delfín “muy parecido” a “Flipper” y dejó que el asombro hiciera el resto. El primer día estaba muy feliz por la afluencia de gente que se aglomeraba a ver al delfín, pero no terminaban de entrar al kiosko a comprar, ya que obviamente estaban distraídos con el delfín en la pileta. 

Siempre había gente cerca de la pileta pero no se animaban a entrar a comprar a “El Kiosko de Don Juan” porque estaban ¡muy enfocados!. Obviamente una gran distracción generada por el mismo “Don Juan”. Con la intención de agregarle un Plus a su negocio, terminó generando una distracción que lo llevo a la quiebra.

La idea con esta analogía es que no seas como “Don Juan”, hazle caso a los profesionales, déjate guiar. No le sumes distracciones a tu negocio, enfócate en el objetivo principal y mete muchas fichas ahí.

Si tú intención es vender y fortalecer la presencia profesional de tu marca en el mercado ¡POR FAVOR! No coloques una pileta con un delfín en el pasillo o el frente de tu negocio, la gente se va a distraer y no vas a poder cumplir con tus objetivos.

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